Salida: Camino de la Alfranca | V. Máxima: 41 km/h | Parado: 25 min
DETALLES DEL RECORRIDO. La ruta en bicicleta de montaña de hoy comienza en la Vía Verde del Camino de la Alfranca para dirigirse a la localidad de La Puebla de Alfindén. Al cruzar y dejar atrás este municipio, nos adentramos en la senda del Barranco de las Casas y, tras finalizarla, acometemos el ascenso a los montes de Alfindén. Desde allí, el recorrido desciende hasta conectar de nuevo con la pista del Barranco de las Casas para luego poner rumbo a los pinares de Val de Atalaya, donde se atraviesan dos frondosas sendas.
A continuación, la ruta baja hacia Villamayor y se dirige al pinar de las Lomas de Campillo. Con el objetivo de sumar algunos kilómetros más, el trazado vuelve a subir antes de comenzar a perder altura definitivamente; tras cruzar varios caminos, se enlaza con el Camino de Ronda, el cual nos guiará hasta el barrio de Santa Isabel para finalmente arribar a Zaragoza siguiendo la orilla del río Gállego.
NOTA: Es importante tener en cuenta que el itinerario cruza la carretera de Villamayor en dos ocasiones, pero solo para atravesarla, sin llegar a rodar por ella en ningún momento. Asimismo, al pasar por Pastriz, se pedalea cómodamente por un carril bici asfaltado hasta llegar a La Puebla.
Salida: Camino de la Alfranca | V. Máxima: 48 km/h | Parado: 38 minutos
Ruta BTT-MTB: De la Vía Verde a los Montes Blancos y la Laguna de Alfajarín
DETALLES DEL RECORRIDO: Esta ruta de BTT-MTB comienza en la Vía Verde Camino de la Alfranca, transitando junto a espacios naturales como el Soto de Cantalobos y la Reserva Natural de los Galachos del Ebro. Tras pasar por el Espacio Alfranca y dejar atrás la localidad de Alfajarín, el recorrido asciende por el Barranco de la Virgen, adentrándose en los Montes Blancos, un entorno que destaca por su característico y blanquecino paisaje estepario.
La ruta ofrece una parada imprescindible para descubrir la Laguna Salina de Alfajarín, un humedal estacional de escorrentía con un gran valor ecológico. Este ecosistema, propio de los territorios esteparios, destaca por una biodiversidad singular y adaptada a la salinidad, un rincón que se percibe como un auténtico oasis en medio de la aridez esteparia donde se puede disfrutar de la presencia de aves acuáticas como la focha.